
Para ésto está el cine. También para ver super-robots peleando en pantalla, para ver extraños experimentos que casi nadie entenderá, y para satisfacer los deseos de morbo y voyerismo de tanta gente. Pero principalmente para ésto. Para manipular, para hacerte llorar, hacerte creer por unos segundos que estás en otro mundo y que la verdadera película pasa en tu vida.
PD: éste tipo de películas caen mejor cuando estás deprimido, tan sensible que un atardecer te podría sacar varias lágrimas. Gracias a ésta película lloré lo que debía llorar todo el mes.